Biografía

Luis Guzmán nació en Ayacucho, Provincia de Buenos Aires, donde comenzó su gran afición e interés por el cuidado y la doma de caballos. A los once años hizo sus primeros pasos en el oficio, cuidando diez caballos a corral junto a grandes petiseros en el club Parque Camet de Mar del Plata.

Cómo nacieron sus ganas por dedicarse a este oficio

A los quince años ya se colaba siempre en la doma como trabajo y en la jineteada por gusto, básicamente con caballos criollos. Estando en la Estancia La Elina, de la familia Soldati, en San Miguel del Monte, empezó como ayudante de domador de los caballos de polo de su cría. En ese momento es que vuelve a tomar contacto con los caballos de polo y reconoce nuevamente esa fuerte sensación de vitalidad y sutileza en el espíritu del caballo, sensación que mantiene y atesora hasta hoy.

Años más tarde, estando en Gral Belgrano con un patrón al que le domaba caballos, conoce a Pablo Llorente quien, dando crédito a su oficio, le propone venir a Pilar a trabajar como domador para Alfonso Pieres.

Punto de inflexión en su Carrera

Alfonso Pieres fue un antes y después en su oficio. Luis llegó a Pilar en el año 1990 como domador a su caballeriza, en ese momento es que Luis comienza a decir que realmente tuvo contacto con el polo, el polo de la organización, el del caballo a box.

Después de unos años, Alfonso le da la posibilidad de empezar a domar algunos caballos propios que fue comprando hasta que se independizó totalmente.

Era épocas donde el caballo de polo medio se conseguía en el campo, recorriendo y encontrándole virtudes a un caballito más o menos, lo hacía y lo vendía, era un mercado donde la genética la tenían sólo los profesionales del polo alto, no existía el embrión .

A partir del embrión, el mercado da un giro de 360º, y la genética fue tomando la punta con un alcance inimaginable para todos.

Toda esa genética que ahora estaba al alcance, estaba necesitando una buena doma y una buena hechura para que no se perdieran las condiciones de las mismas.

Los que manejan este ambiente saben que por la enorme cantidad de potrillos y potrancas que se generan anualmente, cuesta cubrir la mano de obra necesaria para que ese animal termine en una cancha sin perder sus condiciones y que ese camino lo haga con gente idónea
Este último eslabón es el que le quitó el sueño a Luis, y al cual se ha dedicado con fervor en los últimos años.

Luis Guzmán junto a su hijo mayor, Juan Pedro, quien comparte con su padre la pasión por el polo y por la hechura de caballos para el deporte.